viernes, 29 de enero de 2010

Galletas de barro

En Haití comen galletas de barro. Mezclan el lodo con agua , algo de aceite y sal y elaboran una pasta que mastican lentamente, a trocitos, para llenar sus estómagos vacíos. No es una costumbre popular, ni mucho menos. Simplemente, no tienen otra cosa qué comer.

Y no es consecuencia del terremoto, esto ya sucedía mucho antes , cuanto más ahora. Recordemos que Haití es uno de los países más pobres del mundo, que ha sufrido y sufre una constante opresión y frecuentes invasiones militares , a pesar de ser (o quizá por ser) el primer país latinoamericano en haberse rebelado contra la colonización y el dominio francés.

Imaginemos el dolor, la frustración, la pena, la rabia de una madre haitiana que no puede dar de comer a sus hijos más que un pedazo de barro. En el escalafón más bajo de la pobreza algunos mendigan los trozos rotos de esas galletas. Es una solución momentánea para un hambre atroz, que provoca enfermedades estomacales e intestinales, parasitosis y paradojicamente, desnutrición.

Es una escena que se repite en zonas áridas de Etiopía, Malí y África Occidental, donde también dan tierra a sus hijos, donde también mueren cientos de personas a diario por el hambre continuada. De éstos sabemos menos, porque la muerte por hambre crónica tiene menos tirón mediático que una catástrofe natural, que el terremoto que tragicamente ha situado en escena a Haití cuando antes nadie se acordaba de ellos.
Haciendo memoria:




- Haití y la hipocresía. Mediterránea ONG blog.



Para saber más en Kaos en la red:






Fotografía: un niño haitiano muestra los restos de barro en su boca tras comer una "pica" (galleta de barro).


1 comentario:

Fátima dijo...

Es alucinante que se llegue a esos extremos. En algunos países como Mozambique comer tierra es un hábito. Esto que se llama geofagia ha generado en algunos países africanos un increible mercado de puestos callejros, lugares de secaado de la tierra y procesado para darles sabores y texturas. A nosotros nos sigue pareciendo algo increible.
Besos
Fátima