viernes, 11 de diciembre de 2009

el café más delicioso


Normalmente tomo mi café mañanero en la cafetería de mi calle mientras leo la prensa diaria. Me lo sirven cargadito y humeante, a veces acompañado de un par de churros o un bizcocho cortesía de la casa. Es mi pequeño vicio diario. Con bastante menos de 1 euro al dia, lo que cuesta mi café, malviven muchas familias en Etiopía.


Cuando conocí el programa de apadrinamientos de Mediterránea ONG me conmovió. La ONG nunca había recurrido a los apadrinamientos porque implica favorecer a unos pocos, y su proyecto es global: ayuda a toda una comunidad y a sus familias. Pero este proyecto es diferente. Se han detectado niños con unas carencias tan grandes que necesitan un soporte especial. Niños VIH que han perdido a alguno de sus padres, o a los dos; niños cuyas madres enfermas carecen de empleo, de ingresos; niños huérfanos de padre y madre acogidos por familias adoptivas de la zona que necesitan ayuda para mantener al nuevo miembro porque ya tienen otros hijos a los que atender; niños sin progenitores que sobreviven con sus ancianos abuelos con una mísera pensión de 10 birrs al mes.

Yo estuve en la escuela de Abugida en Addís Abeba, seguramente conocí a algunos de esos niños aunque no lo recuerde. Posiblemente alguno me dio su mano, un abrazo o un beso. Son reales para mí. Por eso me he decidido a apadrinar. Recibir la foto de un niño apadrinado me parecía al principio algo frívolo, lo confieso, pero en cuanto ví la de mis "ahijados" etíopes me emocioné, sentí que era necesario ese vínculo. Y sentí una gran responsabilidad para con esos niños. Espero no fallarles. No se trata de paternalismo, ni de caridad, ni de pena, ni de lástima, ni se trata de apadrinar porque queda muy bien enseñar la foto a tus amistades y quedar de solidario. Se trata de justicia social.

La vida está muy complicada, la crisis lo pone todo cada dia más difícil. Hay que hacer números dia a dia. Yo he hecho los míos para poder hacer el apadrinamiento. Me he dado cuenta de que se puede. Siempre se puede hacer un hueco, un esfuerzo (prescindir del café, fumar menos, comprarse menos ropa o más barata...) por los niños que lo necesitan, que no tienen la misma suerte que los nuestros de haber nacido en la cara buena del mundo.

Y he decidido tomar el café diario en mi casa, que me sale gratis. He empezado esta misma mañana. Un delicioso café etíope que yo misma compré en Addis. Me ha sabido mejor que nunca.


P.D.: si quieres colaborar con el programa de apadrinamientos de Mediterránea ONG escribe a apadrinamediterranea@gmail.com.

Otras opiniones:

- Mis razones para apadrinar, Stefanie Milla.

(*)Fotografía: niño de la escuela Abugida, mantenida por la ONG en Addis Abeba.

6 comentarios:

Ana dijo...

Gracias Emma, me has hecho llorar.

Laura dijo...

Me alegro de que hayas hecho éste paso... yo tengo dos niños apadrinados, Ganesh de índia y Marcos de Bolivia... mis dos niños tambien son reales, no los he visto en persona, pero si tengo una foto que me demuestra que están ahí...y sé que en el momento que yo quiera puedo ir a conocerles y hacerles más reales todavia... y me sentí muy afortunada de poder ayudarles el día que recibí la segunda foto... hace pocos días, uno años despues del apadrinamiento, del niño apadrinado de índia y verle que había crecido que se está haciendo mayor, me emocionó...
Yo tambien tengo que hacer números y tambien he pensado alguna vez egoistamente que sin estos dos gastos iríamos algo más holgados... pero luego reflexionas y te das cuenta que sin el café matutino al bar,tambien puedes vivir bien.
Saludos.
Laura.

migramundo dijo...

Tus argumentos son muy poderosos y creo que deben ser difundidos. Por eso me permito enlazar tu texto. Mi familia y yo estaremos encantados de invitarte a tomar café en casa cuando quieras. Vivimos en Oleiros. Besos.

emma dijo...

Gracias a todos! Laura,es cierto que se pueden prescindir de algunas cosas en favor de otros, aunque sea a pequeña escala. Ya que muchos gobiernos no lo hacen,hagámoslo los particulares.
Por cierto Guillermo,vivimos a un paso.
Saludos

Fátima dijo...

Enma me ha gustado tu decisión, yo tambiñen apadrino a un niño de la India desde hace años y la verdad es que con un pequeño esfuerzo podemos hacer algo por ellos.
Bicos
Fátima

Cassiopeia dijo...

En África, Bolivia, India... en todas partes del mundo hay pequeños que necesitan padrinos.

Convido a que cada uno adopte a dos: uno de su país, y otro fuera de sus fronteras. Ya tengo la mía (local) hace mucho tiempo. Vive en un hospital, abandonada: existe, habla, escucha música y existe.

Me falta otra fuera de mis fronteras... alguna sugerencia?