miércoles, 10 de junio de 2009

escribir con los pies


En nuestro viaje a Gondar visitamos el orfanato de las Misioneras de la Caridad de la orden de Santa Teresa de Calcuta. Las sisters nos recibieron amablemente, y una de ellas, Sister S. nos mostró todas las estancias: la zona de los niños más pequeños, con los bebés en sus cunas, muchos enfermos; el pabellón de los hombres y ancianos, donde los más viejos agradecen la más mínima caricia o muestra de cariño apretando tu mano con fuerza; la zona de las mujeres, algunas con sus bebés al pecho, otras esperando ser atendidas y recibidas por las Hermanas; la reservada a los enfermos más graves, con enfermedades tanto físicas como mentales...


En el pabellón infantil había un niño de unos 8 ó 9 años, no más, sentado en una cama. Sister S. le pidió que nos mostrara lo bien que escribía. Así lo hizo, y fue entonces cuando comprobamos que el pequeño estaba mutilado: no tenía brazos, sólo dos muñones en los hombros. Con pasmosa facilidad cogió el cuaderno con sus pies y lo abrió. Agarró un lápiz con sus dedos ágiles y escribió para nosotros, tímido pero orgulloso, su nombre en amhárico. Fue conmovedor verle escribir, saber que iba a la escuela a diario, aunque lo más probable es que le espere un futuro duro e incierto. Sister S. nos contó que vivía allí desde pequeño, abandonado tal vez por su condición de lisiado. Nos dijo que era un niño vivo e inteligente que quería estudiar. Le hubiera gustado ser médico. No iba a tener la más minima oportunidad de serlo.

A veces no quieres llorar, pero la rabia y la impotencia inundan tus ojos y las lágrimas resbalan imparables por tus mejillas.


(*)Fotografía: dos jóvenes nos saludan alegres desde su carro, en Gondar.

6 comentarios:

reyes dijo...

Que trsiteza me da tan solo al leerlo me imagino tu que lo vistes.
Besos
Reyes

Fátima dijo...

¡¡Que duro ser un niño mutilado!! pero más duro lo es todavía si vives en un lugar donde las oportunidades son cero. No me extraña que sintierais impotencia.
Bicos
Fátima

Laura dijo...

Que dura es la realidad...
laura.

Anónimo dijo...

Gracias por tu post, directo y emotivo. Y por acercarnos pequeñas pero importantes historias.
Un saludo
María

Eterna aprendiz dijo...

Un testimonio para reflexionar, comprendo que la rabia y la impotencia se apodere de una ante las situaciones que describes. Este pequeño y su circunstancias hace que el corazón se te encoja por completo, sobre todo por ese futuro tan difícil.

Un beso

Yassin Al-Hussen dijo...

Conozco un caso similar en Siria, una chica sin brazos (a causa de una enfermedad) está destacando mucho como pintora, ha ingresado en la facultad de bellas artes de Damasco y ya tenido bastante reconocimiento en sus exposiciones.

Con voluntad se puede hacer casi todo.. y desde luego que esta gente se merece todo el reconocimiento del mundo


Un saludo