lunes, 16 de marzo de 2009

Saludar al vecino


Decía
Kapuscinski en Ébano que para saludarse en África "hay que mostrarse vivo y extraordinariamente contento y cordial. De modo que primero damos la mano. Pero no de una manera formal, distante y mustia sino todo lo contrario: tomando un gran enérgico impulso, como si en lugar de estrecharle la mano al visitante quisiésemos arrancársela.(...) Al mismo tiempo, mientras nuestras manos corren raudas y veloces al mutuo encuentro, sacamos de nuestro interior la primera risa, fuerte y prolongada. Esto significa que estamos encantados de vernos y que tenemos una actitud positiva hacia la persona con la que acabamos de encontrarnos.(....) La costumbre obliga a sellar cada respuesta positiva con sucesivas cascadas de risa fuerte y espontánea, que, a su vez, deben provocar otras cascadas, todavía más sonoras y homéricas, en la persona que hace las preguntas. En la calle a menudo vemos a dos personas desternillándose de risa. Ello no significa que estén contando chistes. Sencillamente, se saludan. Y cuando la risa se desvanece, eso quiere decir que el acto de saludarse ha concluído(...)"


El saludo entre los africanos contiene todo lo que aquí consideraríamos un ritual. Dos vecinos se encuentran en la mañana, y en lugar de dedicarse un cordial "buenos dias", se detienen, se dan la mano, incluso ambas manos, a veces se abrazan. Sí, aunque se hayan visto el dia anterior y vayan a verse también al siguiente. Sonríen, se preguntan por sus respectivas familias, por los hijos, por los padres, los hermanos, cómo están todos, se desean buen dia, que todo vaya bien...Vuelven a estrecharse las manos y se despiden...hasta el dia siguiente en que la escena se repite.

En algunos países, como Kenia, es costumbre saludar a cualquier persona que uno encuentre en su camino, sea conocido o no. Para ser correcto hay que pararse y saludar al otro, preguntarle cómo está y, una vez realizado el protocolo, seguir camino.

El saludo también es algo muy importante en Malí. Y también se le dedica el tiempo y la atención que merece. No basta con un saludo apresurado, especialmente si se encuentra a alguien venido de otra parte, y más si es extranjero. El visitante se extraña de las retahílas interminables de saludos que escucha sin comprender, a los que tanta dedicación y esfuerzo dedican los nativos: "I ni sogoma" (buenos dias en bambara), "Ma tyongola" (¿cómo estás?, en senufo)

Todo este sinfín de saludos puede prolongarse durante cinco o diez minutos. El tiempo en el continente africano parece multiplicarse, corre de manera diferente, nunca hay prisa
y sí la costumbre y la necesidad de saludar y conocer al vecino.



4 comentarios:

Eterna aprendiz dijo...

Que te sonrían por la calle cuando te cruzas con los demás, es siempre agradable, pero que te paren y te saluden con ese cariño que cuentas, eso es muy entrañable. No sabía de estas costumbres que narras pero me parecen maravillosas. Y el tener tiempo para el otro, sin las prisas que llevamos por aquí siempre.
Una vez leí, hace mucho, que ante la presencia de los demás, por ejemplo, apenas sonreímos, ni saludamos, ni los tocamos cariñosamente, como si algo lo impidiera y es cierto, y lo poco que cuesta.

Besos, feliz lunes.

José María Díaz dijo...

Aquí nos excusamos en el tiempo, ¿para que perder minutos o segundos con alguien que vi ayer?. Qué bonito sin embargo es que te dan la mano y manifiestan su alegría por encontrarse contigo. Muchas cosas podríamos aprender de ellos....

Victòria dijo...

Aunque en la distancia te dedico una :-) y te deseo un muy feliz dia al estilo africano. Espero aprender muchas cosas más sobre este continente tan olvidado por unos y tan querido por otros.

emma dijo...

Cómo vamos a saludar aquí al vecino? si apenas conocemos al que vive en la puerta de al lado...
abrazos!