viernes, 6 de marzo de 2009

Dr. Livingstone, supongo


He acabado de leer Viajes y exploraciones en el África del Sur, la exquisita ,cuidada y deliciosa edición, la primera en español, que Ediciones del Viento en su colección Viento Simún ha realizado de la obra de Livingstone acerca de sus viajes por el continente africano. La editorial coruñesa se caracteriza por escoger con mimo las excepcionales obras que edita (no os las perdais) y así lo ha confirmado con la traducción literal al español de Viajes y exploraciones..., que transporta al lector al mundo de los antiguos exploradores y al África más desconocida a través de la mirada humanista del narrador.


David Livingstone fue un joven médico escocés que en 1840 se embarcó hacia África del Sur para impartir la enseñanza del evangelio en aquellas tierras. Pero acabó convirtiéndose en uno de los exploradores más importantes y admirados de nuestra civilización. Por desgracia muchos de sus descubrimientos fueron utilizados después por las grandes colonias para explotar el continente.

Entre las hazañas de Livingstone está el descubrimiento de los saltos del Zambeze, que él bautizó como cataratas Victoria. Allí mismo en 1871, a orillas del lago Tanganica, un periodista y también explorador angloamericano Henry Stanley (que después exploraría con él el lago) logró localizarlo tras años sin saberse de su paradero. Se acercó a él, pronunciando una frase que ya ha quedado para la Historia: "Dr. Livingstone, supongo".


En verdad lo destacable de Livingstone es que no fue un misionero más y que su viaje no es en esencia evangelizador. Aunque ésta fuera la idea inicial pronto se transformó en espíritu explorador, ansia de conocimiento casi antropológico, dedicándose a narrar con sumo respeto para la época no sólo sus aventuras y observaciones, sino también las características de lugares y etnias que se encontraba en su camino, a promover el conocimiento y la convivencia con otros pueblos y a luchar para erradicar el comercio de esclavos.

Livingstone exploró Botswana, atravesó el desierto de Kalahari, viajó por Luanda, Mozambique y Zambia, donde moriría de malaria en 1873.

Su cadáver fue llevado a Inglaterra y enterrado en la abadía de Westminster, aunque cuenta la leyenda que su corazón fue enterrado en África. Sea como fuere, parece que el corazón del explorador sigue latiendo con fuerza en el continente africano y así me lo ha transmitido la lectura de su magnífica obra.


(*)Imágenes: mapa de la ruta de Livingstone y encuentro entre Livingstone y Stanley.



4 comentarios:

migramundo dijo...

La vida de esos buscadores de nuevos conocimientos era, en efecto, fascinante. ¡Cuánto les debemos y qué mal les pagamos! Incluso con el olvido. Saludos

Fátima. Mamá adoptiva en Costa de Marfil dijo...

Esos si que eran aventureros que se jugaban el tipo por descubrir nuevos horizontes y nuevos pueblos.Gracias a ellos el mundo conoció lugares impesables y maravillosos, pero como bien dices Enma, sacó de su aislamiento a tribus y pueblos que después fueron colonizados desgracidamente para ellos. Una pena!!.
Bicos
Fátima

entrenomadas dijo...

Y una vez más se olvidan de la señora Livingstone, una autentica joya que la historia entierra repetidamente.

Hay una estupenda biografía que merece la pena leer. Estupenda.

Un saludo,

M

emma dijo...

Hola Entrenómadas,
no será porque no hablemos de la mujer en este blog.
Si puedes recomendarnos la biografía te estaremos agradecidos. ¿Te refieres a Las reinas de Africa:viajeras y exploradoras por el continente negro, de Cristina Morató?
Gracias y un abrazo!

Fátima,
seguiremos ocupándonos de los grandes exploradores/as

Guillermo,
eso intentamos,que no caigan en el olvido
Gracias a todos