miércoles, 18 de marzo de 2009

Nos vamos a Etiopía








Las fotografías reflejan muy bien la ruta que voy a emprender estos dias hacia la Etiopía histórica, ancestral, pero sobre todo humana. Espero que, por encima de todo, sea un viaje al corazón de sus gentes.

Nos "vemos" a la vuelta.
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lunes, 16 de marzo de 2009

Saludar al vecino


Decía
Kapuscinski en Ébano que para saludarse en África "hay que mostrarse vivo y extraordinariamente contento y cordial. De modo que primero damos la mano. Pero no de una manera formal, distante y mustia sino todo lo contrario: tomando un gran enérgico impulso, como si en lugar de estrecharle la mano al visitante quisiésemos arrancársela.(...) Al mismo tiempo, mientras nuestras manos corren raudas y veloces al mutuo encuentro, sacamos de nuestro interior la primera risa, fuerte y prolongada. Esto significa que estamos encantados de vernos y que tenemos una actitud positiva hacia la persona con la que acabamos de encontrarnos.(....) La costumbre obliga a sellar cada respuesta positiva con sucesivas cascadas de risa fuerte y espontánea, que, a su vez, deben provocar otras cascadas, todavía más sonoras y homéricas, en la persona que hace las preguntas. En la calle a menudo vemos a dos personas desternillándose de risa. Ello no significa que estén contando chistes. Sencillamente, se saludan. Y cuando la risa se desvanece, eso quiere decir que el acto de saludarse ha concluído(...)"


El saludo entre los africanos contiene todo lo que aquí consideraríamos un ritual. Dos vecinos se encuentran en la mañana, y en lugar de dedicarse un cordial "buenos dias", se detienen, se dan la mano, incluso ambas manos, a veces se abrazan. Sí, aunque se hayan visto el dia anterior y vayan a verse también al siguiente. Sonríen, se preguntan por sus respectivas familias, por los hijos, por los padres, los hermanos, cómo están todos, se desean buen dia, que todo vaya bien...Vuelven a estrecharse las manos y se despiden...hasta el dia siguiente en que la escena se repite.

En algunos países, como Kenia, es costumbre saludar a cualquier persona que uno encuentre en su camino, sea conocido o no. Para ser correcto hay que pararse y saludar al otro, preguntarle cómo está y, una vez realizado el protocolo, seguir camino.

El saludo también es algo muy importante en Malí. Y también se le dedica el tiempo y la atención que merece. No basta con un saludo apresurado, especialmente si se encuentra a alguien venido de otra parte, y más si es extranjero. El visitante se extraña de las retahílas interminables de saludos que escucha sin comprender, a los que tanta dedicación y esfuerzo dedican los nativos: "I ni sogoma" (buenos dias en bambara), "Ma tyongola" (¿cómo estás?, en senufo)

Todo este sinfín de saludos puede prolongarse durante cinco o diez minutos. El tiempo en el continente africano parece multiplicarse, corre de manera diferente, nunca hay prisa
y sí la costumbre y la necesidad de saludar y conocer al vecino.



miércoles, 11 de marzo de 2009

El gran Barry en Ghana


Barry Goldsworthy es socio de Mediterránea ONG. Acaba de volver de Ghana, donde ha estado diez dias como voluntario, trabajando. Ha destinado su tiempo libre a ayudar a los demás, esas han sido sus vacaciones.

Barry trabajó incansablemente durante esos diez dias: organizó el acabado de la obra de la residencia para mujeres que Mediterránea ha construido para el hospital de Ada.

En el blog de la ONG nos explican que Barry también visitó escuelas en la zona, aprendió las técnicas, costos y sistemas de construcción en Ghana. Paso 5 días en el orfanato Drifting Angels en Ho donde reparó un tractor y una furgoneta que estaban averiados. Consiguió que un sastre del pueblo hiciese uniformes para que los niños huérfanos pudiesen ir a la escuela vestidos como los que tienen familia, y realizó los estudios necesarios para construir una escuela para el orfanato.



Antes de que Barry llegara, el orfanato carecía de agua. Los niños recorrían cada mañana los 300 metros que separan el orfanato de la fuente de agua más próxima, llenaban unas grandes garrafas de plástico y las portaban sobre sus cabezas en el trayecto de vuelta. Pues bien: llegó Barry e instaló una tubería para proveer de agua al orfanato. Y mejoró sustancialmente la vida de esos niños (sonrientes en la fotografía) que seguro tardarán mucho en olvidarle.



lunes, 9 de marzo de 2009

El restaurante más caro de Etiopía


Artículo de Juan Pablo Meneses

En el restaurante más caro de Etiopía las copas de vino son de plata y los cubiertos son dorados. La cuchara, el tenedor y el cuchillo parecen bañados en un oro que encandila. Tal vez, por eso hay tantos guardias de seguridad en la puerta: un salero debe costar más que un sueldo promedio en el país más pobre del mundo según el Banco Mundial (en una medición que combina el PIB, el valor de los activos, el capital humano, la producción y los intangibles de cada nación). El lugar queda dentro del Hotel Sheraton Addis, una pequeña ciudad lujosa dentro de la gran capital de la hambruna. Se trata de una enorme fortaleza, amurallada, donde las habitaciones están sobre los 300 euros y ya está lleno por varios meses. La mayoría de los funcionarios internaciones o empresarios o invitados del gobierno se quedan en este hotel, que tiene de todo lo que debe tener una ciudadela boutique. Dentro de sus varios restaurantes hay uno llamado Shaheen, que ofrece "elegante comida de la India". El Shaheen es el restaurante más caro del país más pobre. Cuando entro, dos mujeres vestidas con trajes de la India, me dan la bienvenida, me corren la silla, me traen el menú.(...)


(...)Cuando uno cruza la puerta de un restaurante caro, quedan afuera los niños mendigos, los viejos mutilados, las mujeres con poliomielitis, las moscas gordas, la miseria y, fundamentalmente, el hambre. Adentro, uno se siente a salvo del bombardeo mental que significa recorrer la ciudad. En un país azotado por la hambruna, como Etiopía, los buenos restaurantes funcionan como refugios antiaéreos. Un búnker en mitad de la guerra existe para resguardar a los de siempre: altos funcionarios internaciones y a esa parte de la élite local que aún no deja el país. El mismo tipo de personajes que veo en las mesas vecinas esta noche en el restaurante Ghion, otro de los restaurantes caros del país del hambre.

Leer completo en este enlace.



viernes, 6 de marzo de 2009

Dr. Livingstone, supongo


He acabado de leer Viajes y exploraciones en el África del Sur, la exquisita ,cuidada y deliciosa edición, la primera en español, que Ediciones del Viento en su colección Viento Simún ha realizado de la obra de Livingstone acerca de sus viajes por el continente africano. La editorial coruñesa se caracteriza por escoger con mimo las excepcionales obras que edita (no os las perdais) y así lo ha confirmado con la traducción literal al español de Viajes y exploraciones..., que transporta al lector al mundo de los antiguos exploradores y al África más desconocida a través de la mirada humanista del narrador.


David Livingstone fue un joven médico escocés que en 1840 se embarcó hacia África del Sur para impartir la enseñanza del evangelio en aquellas tierras. Pero acabó convirtiéndose en uno de los exploradores más importantes y admirados de nuestra civilización. Por desgracia muchos de sus descubrimientos fueron utilizados después por las grandes colonias para explotar el continente.

Entre las hazañas de Livingstone está el descubrimiento de los saltos del Zambeze, que él bautizó como cataratas Victoria. Allí mismo en 1871, a orillas del lago Tanganica, un periodista y también explorador angloamericano Henry Stanley (que después exploraría con él el lago) logró localizarlo tras años sin saberse de su paradero. Se acercó a él, pronunciando una frase que ya ha quedado para la Historia: "Dr. Livingstone, supongo".


En verdad lo destacable de Livingstone es que no fue un misionero más y que su viaje no es en esencia evangelizador. Aunque ésta fuera la idea inicial pronto se transformó en espíritu explorador, ansia de conocimiento casi antropológico, dedicándose a narrar con sumo respeto para la época no sólo sus aventuras y observaciones, sino también las características de lugares y etnias que se encontraba en su camino, a promover el conocimiento y la convivencia con otros pueblos y a luchar para erradicar el comercio de esclavos.

Livingstone exploró Botswana, atravesó el desierto de Kalahari, viajó por Luanda, Mozambique y Zambia, donde moriría de malaria en 1873.

Su cadáver fue llevado a Inglaterra y enterrado en la abadía de Westminster, aunque cuenta la leyenda que su corazón fue enterrado en África. Sea como fuere, parece que el corazón del explorador sigue latiendo con fuerza en el continente africano y así me lo ha transmitido la lectura de su magnífica obra.


(*)Imágenes: mapa de la ruta de Livingstone y encuentro entre Livingstone y Stanley.



lunes, 2 de marzo de 2009

La sonrisa etíope



El tren

Se me acaba el tiempo y hay que ceder el sitio.

Así es la cosa

Es curioso ver como la vida te desliza limpiamente

hacia su lado más extremo

a un ritmo lento o rápido según convenga

sin compasión, sin pasmos, sin aspavientos,

con la elegancia de la experiencia bien ensayada.

Y hay que caminar hacia la hora perfecta

con la cabeza erguida

y el ritmo justo que da compás a los sueños...

Así es la cosa. Así de simple.

Un día, no lejano

habrá que comenzar a hacer el equipaje

porque el viejo tren espera, siempre espera.


Poema inédito de Pepe Rubianes escrito en Junio de 2006 en Etiopía, forma parte del prólogo de su libro "Me voy".


- Fallece a los 61 años el actor Pepe Rubianes

- Adiós al actor que habló con la verdad y atacó la hipocresía

- Rubianes recopila sus vivencias africanas en "La sonrisa etíope"