lunes, 2 de febrero de 2009

Pequeños esclavos del cacao



Este fin de semana he releído a fondo "Las fronteras se cruzan de noche", del gallego Xaquín López, libro que recomiendo. Un relato sobre los niños esclavos que trabajan en los campos de cacao de Costa de Marfil.

En contra de lo que pudiera parecer, la mayor parte de los niños explotados en estos campos no son marfileños. Ya lo apuntaba en 2007 el siguiente artículo de El País, En ruta con los niños esclavos. Proceden de Benín, y también de Nigeria, países relativamente próximos donde los padres venden a sus hijos por 10 ó 15 euros, y aunque las madres generalmente se oponen, no pueden hacer nada por evitarlo. Estos niños trabajan de sol a sol, duermen en plena selva, comen ratas y están expuestos a enfermedades mortales.

Nigeria, además de traficar con sus propios niños y enviarlos a los campos de cacao de Costa de Marfil, también los utiliza para la extracción de arena en canteras de la selva y del fondo del río Ogun, con destino a la construcción de la capital financiera nigeriana, Lagos .

Tal como dice el periodista gallego: "De ahí que Benín, rodeado por los dos países más ricos de la región -Nigeria, por el petróleo, y Costa de Marfil, por ser el paraíso de la agricultura en el Golfo de Guinea-, atraiga a inmigrantes y a todo tipo de traficantes y comerciantes y así la macrociudad de Lagos crezca a marchas forzadas y el chocolate sea fruto de la esclavitud en pleno siglo XXI"

La parte positiva? Muchos niños trabajadores ya han empezado a organizarse con ayuda de algunas ONG, con la intención de regular sus condiciones de trabajo y exigir sus derechos. Algo que quizás desde aquí no podamos entender, ya que en nuestra sociedad el trabajo infantil está ya no sólo prohibido, sino penado, pero en algunos países muchos niños se ven en la circunstancia de tener que trabajar. Al menos que lo hagan de manera controlada y regulada. Es un comienzo para evitar el tráfico de niños y la esclavitud infantil.


(*) Imagen: El País, niños reconstruyendo diques.


2 comentarios:

Laura dijo...

Estoy con este libro... todavia estoy por la mitad... apunto de entrar en la frontera de costa de marfil ya... de momento, está siendo duro y imagino que todavia no he leído lo más duro de todo.
Una de las cosas que me ha impactado más es cuando el periodist vé a una madre con los ojos llorosos... teniendo claro cuál es el futuro de su hijo.
Laura.

emma dijo...

Sí que es duro, sobre todo si tienes una implicación sentimental con el país como tú tienes,
Un beso Laura