martes, 10 de febrero de 2009

El testamento del chacal


Djibouti, el país más caluroso del planeta, es un territorio hambriento, herido y arrinconado en el Cuerno de África. Según un refrán de la tribu issa, "hasta los chacales dejan testamento antes de entrar en Yibuti".

Reproduzco aquí un fragmento de "El testamento del chacal", de Ander Izaguirre (Editorial Laertes, 2003), periodista y escritor de viajes, donde describe su impresión de Djibouti en su
periplo por el país.


"Los nómadas, que también llevan su patria en la planta de los pies, se las arreglan para malvivir en el puro desierto, a la sombra de una acacia solitaria o en una tienda de ramas y pieles, con una decena de cabras y un par de camellos. Su destino pende de las nubes: necesitan alguna lluvia ocasional que renueve los pozos. Muchas mujeres de las aldeas caminan bajo el sol un par de horas todos los días hasta el pozo más cercano, cargan a sus espaldas bidones de veinte litros y regresan. Los náufragos de la ciudad, a su vez, se apelotonan en estos suburbios, donde la porquería de las calles apesta y las familias con una decena de hijos consagran el día a su único objetivo: escarbar en la desolación en busca de algo para comer, una batalla desesperante que se reanuda todos los días, siempre. Los adultos distraen el hambre mascando hojas de kat. Los bebés mueren deshidratados por las diarreas. En el país más tórrido del mundo, los niños y las cabras se disputan el agua en las mismas latas oxidadas.

Uno de cada siete niños muere en sus primeros años de vida. Un adulto de 50 años está ya desdentado, tuerto o cojo, es un anciano con los días contados. La esperanza de vida para los hombres se planta en los 49,01 años, con el retintín de ese 0,01 que recuerda a una condena: 49 años y un día. En las listas que miden el bienestar de las naciones, Yibuti siempre merodea el farolillo rojo. Sin embargo, sorprende la amabilidad de estos suburbios que ayer nos parecieron hostiles.

En el paseo me acompaña una nube de niños alegres. Entre sus risas se cuela una estadística que me taladra las sienes: dos o tres de ellos morirán antes de crecer metro y medio. Una vacuna lo evitaría por cuatro duros. Los adultos -analfabetos, esqueléticos, mutilados- se acercan a chocarme los cinco y sacan una sonrisa de piano. Son todo muñones: cicatrices de las minas o de infecciones cortadas por lo sano. Ellos, al menos, son los orgullosos supervivientes que aún podrán vivir los cinco o diez años más que les promete la estadística.


En mi patria, según decimos, somos los que mejor comemos del mundo. En este suburbio de Yibuti, un niño flaco y espabilado arrebata la cáscara de mango que chupaba una cabra y la apura a lengüetazos. Y en mi patria, a algunos les da tiempo entre los entremeses y el primero para alegar opresiones y justificar asesinatos. En los postres se brinda y solemos cantar.

Quien viaja tiene que intentar hacerse daño
. Yo tengo que viajar para que mi tierra me duela aún más".



Leer sobre Djibouti:


- Djibouti, les caravaniers du sel. Durante siglos, los grupos nómadas de Afars han recorrido Djibouti y Etiopía comerciando con la sal para subsistir. En este álbum fotográfico, Philippe Montillier, fotógrafo y viajero apasionado, presenta en fascinantes imágenes la vida cotidiana de estas “Caravanas de la Sal”, que viajan incansables a través de un paisaje extremadamente rico en colores y matices..

- Djibouti y el cuerno de África, de Virginia Thompson y Richard Adloff. Para conocer la historia y situación sociopolítica del país.


(*)Fotografía: vendiendo khat en las calles de Djibouti.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Emma
Yo he estado en Djibuti, y me gustaria aportar algo positivo sobre el pais:
Es pequeñisimo, su capital es diminuta y limpisima y vas andando a todos lados.
Es superseguro
Sus gentes son encantadoras, amables y hospitalarias.
Su vision del Islam es de un Islam abierto, con alcohol y jamon en sus supermercados a la venta.
Tiene verdaderas maravillas como el lago Assal, el lugar mas profundo de Africa donde se dice que el continente se partira algun dia en dos.
Bañarse en el Mar Rojo en su confluencia con el Oceano Indico es como hacerlo en una inmensa piscina de agua templada.
Lo que no me gusto es la presencia militar estadounidense que lo invade todo sin respeto hacia los lugareños y que hace que muchisimas chicas ( muy jovenes por lo general) etiopes se hayan desplazado a este pais para ganarse la vida como prostitutas.
En resumen, Djibuti tambien existe y no hace falta hacer testamento para entrar alli.
Yo recomiendo a los/las que viajan a Etiopia un finde en Djibouti, una experiencia completamente diferente.
No hay apenas turismo.
Eso si, viajar en invierno ( temperatura media unos 30 grados), no me imagino lo que debe ser el verano.
Besos
Victoria

emma dijo...

Gracias por tus siempre enriquecedores comentarios y por mostrarnos la cara amable de Djibouti, que es la que no refleja este libro precisamente.
Sabía que estuviste allí, de hecho casi estaba esperando tu comentario...
un abrazo!

Anónimo dijo...

Pues de verdad que Djbouti me gusto. Ojala que reciba mas turistas, que le hace falta...y menos militares.
A proposito de estos, los estadounidenses cuando llegaron estuvieron cinco años encerrados en sus bases, por miedo. Cuando salieron dispararon a un camello pensando que los camellos eran porteadores de bombas, esto es un acto gravisimo en la comunidad nomada del desierto, asi que se vieron obligados a recompensarlo pero como no tienen sentido
les pagaron una burrada por el camello. Al dia siguiente se presentaron un monton de jefes nomadas con sus camellos para que los matasen y asi recibir las indemnizaciones...
El resto de militares que hay alli ( principalmente franceses ya que Djibouti es una excolonia francesa) no pueden ver a los gringos, y de hecho hay un lago que se visita y que es bastante inaccesible y a donde no llega ni la comunicacion con movil cuyo ultimo puesto de control pertenece a los franceses, pues bien estos avisan al guia: si vas con gringos no hace falta que nos llames, porque no pensamos ir a rescatarlos...
Si alguien quiere conocer Djibouti le pasare el mail de de Daniel, un guia muy majo que conocimos.
Victoria

emma dijo...

Muy interesante todo lo que comentas,Victoria,intentaré dedicar un capítulo a la cara positiva de Djibouti. Con respecto al guia, te tomo la palabra, quizás algún dia...
un abrazo