jueves, 8 de enero de 2009

Parir con dignidad



Una de tantas situaciones contrapuestas de este mundo nuestro. Mientras algunas mujeres europeas luchan por un parto digno, recuperando la experiencia de parir en casa,disfrutando la emoción del parto con las sensaciones a flor de piel, otras mujeres, en muy distintas circunstancias, se ven obligadas a parir no sólo con dolor, sino en condiciones infrahumanas, sin asistencia médica, sin matronas, a veces solas, en partos interminables que duran más de veinte horas.

Algunas mueren. Otras pierden a su hijo. O peor, quedan marcadas de por vida por la fístula obstétrica, una fisura que se abre al dar a luz entre la vagina y el ano y provoca pérdidas de orina y heces e infecciones, con el consiguiente mal olor que provoca que muchas de ellas sean aisladas e incluso rechazadas por marido y familia. Esto es algo muy habitual en países como Etiopía, por ejemplo, donde las niñas son casadas por la fuerza y tienen hijos a edades muy tempranas. Su cuerpo en pleno desarrollo aún no está preparado para soportar un parto, la cabeza del niño es mayor que el diámetro de la pelvis de la madre y se rompen, literalmente por dentro.

La doctora Catherine Hamlin ayuda a estas mujeres en Addis Abeba, opera su fístula y cambia su vida, haciendo que recuperen la confianza perdida en sí mismas y lo más importante, la dignidad. Otras mujeres, como Becky Kiser, en su centro "The Trampled Rose" siguen sus pasos.

En Korofina, Malí, el 92 por ciento de las mujeres dan a luz solas, y si el parto se complica no tienen posibilidad alguna de sobrevivir. Para ellas, Médicus Mundi ha conseguido una ambulancia todoterreno, que les permitirá ser trasladadas al hospital público de Bamako si fuera necesario.

Pequeños grandes pasos en pro de un parto digno, un acontecimiento que, lejos de ser feliz, se convierte en insufrible y traumático para millones de mujeres africanas.

(*)En la imagen: mujer y su hijo recién nacido en una maternidad de Tanzania.


4 comentarios:

Victòria dijo...

Vi un reportage al respecto... Realmente vivimos en la sociedad del bienestar... todo tan injusto.

Ana Calso Fernández dijo...

En realidad la mayoría de las fístulas, partos interminables y muertes de madres o hijos, no se producen por causas naturales sino por culpa de la ablación. Algunas mujeres están tan cosidas que sus bebés no pueden atravesar el canal del parto y, o bien se desgarran, o bien el bebé muere dentro. Estar acompañadas, tener asistencia de una matrona o médico y no ser tan jóvenes podría ayudar pero no es ni la causa de sus desgracias ni la solución real.
En nuestra sociedad, donde nadie nos corta y nos cierra la vagina desde niñas, teniendo la edad ideal, la posibilidad de control y compañía, buena nutrición e higiene, etc. resulta que nos intervienen en exceso provocando más daño que beneficio. Realmente es el mundo al revés.

pau dijo...

En este mundo que está al revés,afortunádamente hay gente,personas como tú,que con su trabajo y su esfuerzo hacen que otros,veamos y entendamos la realidad del planeta!!!
gracias por tu blog emma,te lo he dicho y lo repito pues me parece un trabajo digno de admiración
pau y meseret

emma dijo...

Gracias por el apunte Ana, es bien cierto que la ablación dificulta muchos partos hasta hacerlos inviables.
Gracias Paula por tu comentario. Sólo intentamos informarnos y aprender ,que nunca está de más.
Un abrazo a las dos