martes, 20 de enero de 2009

Apartheid sexual


La lucha contra el racismo ha sido una constante en Sudáfrica desde que hace 60 años surgió en el país el apartheid, un régimen que defendía la segregación de las razas, el dominio de la raza blanca sobre la negra y que instauró todo tipo de leyes para defender este predominio blanco, en especial leyes de carácter social que impedían a los negros el pleno desarrollo de sus derechos más fundamentales. Surgieron entonces varios detractores de ese régimen, siendo el más conocido de ellos el Premio Nobel de la Paz Nelson Mandela.

EEUU, antaño país conocido por movimientos contra la población negra, tuvo también un gran defensor de los derechos civiles de los afroamericanos en el también Premio Nobel de la Paz, Martin Luther King, líder de la desobediencia civil y la no violencia. Hoy mismo vemos como los seguidores del reverendo celebran lo impensable: la llegada de un negro a la Casa Blanca, y ponen sus esperanzas en Barack Obama como símbolo de que la lucha por la igualdad sigue el curso que merece.

Hace unos dias leía en El País un artículo de un diplomático español, Ignacio García-Valdecasas, sobre el apartheid sexual. Su título llamó mi atención por cuanta razón contiene. Habla de lo indefensas que se encuentran tantas mujeres en el mundo, sin derechos, sometidas en Afganistán, violadas en RD Congo, mutiladas por la ablación en casi toda África subsahariana, lapidadas en Somalia, y de por qué el mundo entero se rebeló contra la segregación y el racismo, pero no contra la constante violación de los derechos de las mujeres. Os dejo unas reflexiones del autor.


"En decenas de países existe un diferente, pero igualmente odioso, apartheid que somete al 50% de su población a la discriminación, a la segregación, a los malos tratos, a la tortura y a la muerte.

Mujeres asesinadas en Turquía y Oriente Próximo o lapidadas hasta la muerte en Nigeria e Irán por una infidelidad matrimonial, por acercarse a un hombre o por haber sido violadas y mancillado así el honor familiar. Niñas que sufren la mutilación sin anestesia de sus órganos genitales para mantener una tradición generalizada en África subsahariana, en partes de Oriente Próximo y, menos extendida, en países de Asia y del Norte de África. Jóvenes a las que les desfiguran la cara con productos químicos en Bangladesh o Afganistán si no aceptan una sumisión absoluta. Seres abortados en el vientre de sus madres o asesinados nada más nacer en China por haber venido al mundo con el sexo equivocado. Personas que sufren discriminación jurídica desde Casablanca hasta el Pacífico o explotación permanente desde Asia central hasta el Golfo de Guinea.

¿Sabíamos todo esto? ¿Preferimos no saberlo?

¿Dónde están las denuncias de este odioso apartheid? ¿Cuándo las manifestaciones de protesta ante las embajadas? ¿Cuántas condenas y sanciones de organismos internacionales? Ni siquiera el feminismo occidental se siente concernido. Amnistía Internacional levanta acta y poco más...

Es cierto que la situación en el resto del mundo dista de ser perfecta, pero no hay comparación posible.

Siendo así, ¿por qué la humanidad se movilizó contra el apartheid racial y no lo hace contra un apartheid sexual aún más cruel y violento?"....

Podeis leer el resto del artículo aquí.


(*)Fotografías: Niña sometida a una mutilación genital en Somalia. / Las mujeres viajan en el maletero, Afganistán


3 comentarios:

pau dijo...

Supongo que se sabe...pero no interesa,no te parece?
Este mundo se está convirtiendo en un horror,en un lugar donde si no se genera dinero,no se es interesante...
pau

emma dijo...

Hola Paula,
es cierto que este tema no mueve intereses económicos y por eso se ignora, como tantos otros.
Muy duro nacer mujer en algunos países, aunque en este también, a la vista de las mujeres que mueren por la violencia de género.
un abrazo

Anónimo dijo...

¡¡¡Me encantó este artículo!!! Me alegro de que lo hayas recuperado para tu blog. Aunque no estoy de acuerdo contigo en que no mueva intereses económicos, los mueve, y mucho... ¿TE imaginas si hubiera que pagar todo el trabajo gratuíto que hacen a diario los miles de millones de mujeres del mundo? No habría planes de rescate suficientes para pagar lo que cuesta este trabajo... ni lo que vale...

Eugenia