sábado, 1 de noviembre de 2008

Un oasis en medio del desierto


La mayor parte de los inmigrantes que llegan a nuestro país proceden de Senegal, Guinea, Ghana, Nigeria, Mauritania, Mali, también de Marruecos y Argelia. La gran mayoría se ven obligados a cruzar el desierto del Sahara,por el norte de Mali,para llegar a Argelia y de ahí a Marruecos,donde se embarcan en pateras para alcanzar el Sur de España y al tiempo su sueño de llegar a Europa. Muchos son atacados por bandas de atracadores en el desierto y tienen que volver atrás sobre sus pasos. Otros mueren de hambre y sed.

La ciudad de Gao, al noroeste de Mali y situada a las orillas del Níger, es una zona de paso clave, una de las principales encrucijadas de las rutas de la emigración clandestina que ascienden desde África a Europa. En Gao hay una pequeña iglesia en la que el padre Anselmo recoge a los emigrantes clandestinos que son abandonados en el desierto. Es el santo de los expulsados. Sólo en lo que va de año, este religioso originario de Tanzania ha ayudado a más de 700 emigrantes clandestinos abandonados en el desierto.

"Es tan difícil vivir en nuestra tierra que preferimos morir intentando llegar a Europa", le dicen al padre Anselmo los jóvenes emigrantes.

Pensemos, solo por un momento, que tienen que cruzar un desierto, con altísimas temperaturas, con hambre y sed, gran parte del trayecto caminando, enfrentarse a asaltadores en medio de la nada; si sobreviven alcanzan Marruecos, entregan todo lo que poseen a las mafias a cambio de un salvoconducto hacia la Europa soñada, un billete en un crucero en el que van hacinados con otras cien personas o más, sin comida y apenas agua; si de nuevo sobreviven llegan a España. Aquí los esperan y los expulsan de nuevo a su país de origen. Y vuelta a empezar.

Hay emigrantes que llevan años intentando llegar a Europa, sin saber si van a finalizar su particular odisea o no. Aunque sí saben que lo que les espera es mejor que lo que tienen , incluso si les espera la muerte.

El padre Anselmo es para ellos un bálsamo en medio del desierto. Y el sueño europeo, un oasis en el desierto de su desesperanza.



(*)Imagen superior: patera llegando al puerto de Los Cristianos,con la Guardia Civil a la espera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta el blog. Desde que lo descubrí entro todos los días. Gracias. Carmen.

emma dijo...

Muchas gracias Carmen por leerlo.
un abrazo