viernes, 31 de octubre de 2008

El muro invisible

En la Historia de la Humanidad siempre ha habido muros. Muros que han separado pueblos, grandes muros defensivos como la Muralla China.

Otros más recientes ,algunos ya derribados,como el de Berlín, más conocido como muro de la verguenza; este apelativo se ha utilizado después para referirse a otros muros fronterizos.
El muro de Tijuana,que separa EEUU de México a través de la frontera para evitar la entrada de inmigrantes ilegales a territorio americano. El muro de Sahara Occidental,o marroquí, que defiende los territorios ocupados por Marruecos de las ofensivas del Frente Polisario. El muro que separa Israel de Cisjordania...

España no podía ser menos y se ha unido a la tradición mural añadiendo dos de los muros más vergonzantes de la historia de nuestro país: Ceuta y Melilla, muros construídos en la frontera entre los dos enclaves españoles y Marruecos. Construídos por España. Hechos de alambre con filos tipo navaja, con cables cortantes. Doce km de vallas paralelas de seis metros de altura con alambres de púas en la parte superior. El presupuesto para su construcción fue de unos 33 millones de euros ...cada uno de ellos. Presupuesto que hubiera podido destinarse a unir, no a separar; a integrar, no a expulsar al otro lado de la frontera...

Ha habido muertes de emigrantes que intentaban cruzar estas vallas, otros que tras un largo periplo se encuentran de bruces con el paso cerrado,y tras fracasar en su intento por cruzar son detenidos(como el subsahariano que ayer logró cruzar la valla de Ceuta), expulsados y abandonados a su suerte en pleno desierto. Muchos de ellos recurren entonces a la patera, y mueren también, esta vez en el mar.

Diversas organizaciones han pedido de forma reiterada la desmilitarización de las fronteras,bajo el lema No a los muros:ningún ser humano es ilegal.

Por el momento no lo han conseguido, y dudo que lo hagan nunca. Porque hay muros mucho más altos, casi infranqueables, muros invisibles, están en nuestro interior . Mientras no derribemos los muros interpersonales, los prejuicios ante el diferente, el sentido de la propiedad sobre los territorios, las fronteras entre culturas y etnias distintas... los muros seguirán existiendo.
Aunque no sean tangibles, aunque no los veamos.

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