Bahar Dahar (o Bahir Dar) es una ciudad grande y con mucha vida, la capital de la región amhara. Y se nota en el movimiento de gente que pasa por la ciudad. Está situada al sur del
lago Tana, donde nace el Nilo Azul. El Tana es el segundo lago más grande de África después del lago Victoria. Javier Reverte describe muy bien la belleza del lago en este magnífico
relato.
A unos 30 kms de Bahar Dar podeis contemplar
Tis Abay, las cataratas. Nos alojamos varias noches en el hotel Ghion, que es estatal y tiene un emplazamiento muy bueno a pie de lago, con un cenador exterior precioso. En su contra diré que está un poco deteriorado y con un par de arreglos sería un paraíso. Pero en este viaje eso era lo que menos nos preocupaba.

Los monasterios que se reparten a lo largo del lago son peculiares; se llega en barca, lo que hace de la excursión algo de lo más bucólico. Cuando las aguas del lago se calientan los hipopótamos ascienden a la superficie y se pueden ver de cerca. Visitamos los más cercanos en la península de Zegue, que permiten entrada a las mujeres: Debre Maryam, Kibran Gabriel, Ura Kidane Mehret y alguno más que ahora no recuerdo. Este último tiene el interés añadido de estar habitado por mujeres que cuidan el monasterio. Nos perdimos lo que dicen es el más impresionante y rico en manuscritos: Daga Estefanos, pero la entrada a las mujeres no está permitida.

Con la visión de los monasterios, y en especial de los monjes te sientes transportado a tiempos inmemoriales, pero dudamos que no tengan ningún contacto con el exterior, y muy probablemente mantengan parte de su apariencia de cara al turismo porque la mayoría viven de ello. De hecho en el hotel encontramos a un chico español que viajaba sólo y nos contaba que en su visita a Daga Estefanos, mientras el monje les mostraba solemnemente los manuscritos, el inoportuno sonido de un teléfono móvil interrumpió la sacra escena y sorpresa: el monje sacó un móvil de su bolsillo y contestó la llamada...

Las pinturas "murales" del interior de los monasterios son bonitas y coloristas, pero entrecomillo murales porque realmente no están pintadas al fresco sobre los muros, sino en láminas adheridas posteriormente al mismo. Desconozco si es así en todos los monasterios, pero eso nos resultó algo decepcionante. No es necesario contratar un guia , pero si lo haceis os explicará al detalle cada una de las escenas bíblicas y de los emperadores etíopes que adornan las paredes.

Encontrareis muchos niños vendiendo artículos de artesanía: reproducciones de las balsas de papiro en las que se desplazan; adornos con madera y pequeñas conchas...Están acostumbrados al
farenyi y te siguen por todas partes hasta que consiguen que les compres algo.

Me gustó Bahar Dar, su bullicio, las conversaciones con su gente en la peluquería; la visita al médico que hicimos y nos permitió conocer un hospital por dentro; los zumos de fruta en las terrazas...No quiero idealizar Etiopía, cuando uno está de paso todo es maravilloso y la realidad del país es otra bien distinta...pero es mucho lo aprendido y son tantos los recuerdos, casi todos positivos y entrañables, que ahora que me paro a pensar no entiendo como tan pocos dias dan para tantas experiencias y emociones.
(*)Fotografías:
- Vistas del lago Tana y el embarcadero, desde el jardín del hotel Ghion.
- Monasterio Debre Maryam, lago Tana.
- Monje ortodoxo, lago Tana.
- Pinturas en Debre Maryam.
- Niña vendiendo cestería y balsas de papiro, lago Tana.